A la mañana siguiente, le preguntaron qué tal habia descansado. - ¡Oh, terriblemente mal!- respondió la princesa-. Casi no he pegado ojo en toda la noche. ¡Dios sabe qué habría en esa cama! He dormido sobre algo tan duro que tengo el cuerpo lleno de cardenales. ¡Ha sido horrible! Así se pudo comprobar que se trataba de una princesa de verdad, porque a pesar de los veinte colchones y los veinte edredones de pluma, había sentido la molestia de un guisante. Sólo una verdadera princesa podía tener la piel tan delicada. El príncipe, sabiendo ya que se trataba de una princesa de verdad, la tomó por esposa el guisante fue trasladado al Museo del Palacio, donde todavía puede contemplarese, a no ser que alguien se lo haya llevado. ¡Como veréis, ésta sí que es una historia verdadera!
Tiene todas las características de un cuento popular:
- Emplea un lenguaje muy sencillo.
- La princesa simboliza la virtud de la sensibilidad, de la delicadeza.
- La acción, la trama, es muy simple. Gira en torno a un guisante.
- El motivo de este cuento es la existencia de una prueba para detectar princesas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario